Los bebés suelen llorar y ponerse nerviosos cuando quieren comunicar alguna necesidad esencial como que necesitan comer, tienen frío, su pañal está mojado o simplemente para llamar la atención de sus padres. Pero en ocasiones, la forma de llorar del bebé es desesperada, sin causa aparente y los padres no logran  calmar al niño satisfaciendo esa necesidad. En ese caso se puede tratar de los llamados cólicos del lactante y el bebé seguirá llorando sin parar entre unos minutos y varias horas.

¿Qué son los cólicos de lactante? Según los especialistas son episodios recurrentes y prolongados de llanto intenso o irritabilidad.   Aunque a los padres les suele pillar de sorpresa, sobre todo a los primerizos, es muy común que lo sufran los bebés en los primeros meses de vida. Normalmente aparecen a los quince días de vida y suelen desaparecer a los cuatro meses.

Causas de los cólicos del lactante

Hay que tener en cuenta que las causas de los cólicos del lactante todavía se desconocen. Los especialistas hablan de que se puede deber a la inmadurez del aparato digestivo, los gases o el estreñimiento del bebé. También para algunos se puede deber a una respuesta exagerada de los padres a su llanto.

Los bebés que toman leche materna suelen tener menos cólicos que los de fórmula. Incluso se ha relacionado con la alergia a la leche de vaca en algunos de los casos. Estos bebés suelen mejorar con una fórmula especial para esta alergia o si la madre deja de tomar lácteos mientras dura la lactancia.

Síntomas de los cólicos del lactante

Los cólicos del lactante suelen comenzar de repente por el llanto inconsolable del bebé por la tarde o la noche y puede durar unos minutos o unas horas. Cuando lo está sufriendo el bebé suele cerrar los puños y encoger las piernas sobre el abdomen. Para diagnosticarlo el pediatra solo necesita escuchar este llanto tan especial y realizar una exploración médica al bebé para descartar que la causa sea otra enfermedad.

Es importante saber que los cólicos del lactante suelen acabar desapareciendo cuando el bebé cumple los cuatro meses y que no hay ningún tratamiento. Un buen remedio es tomar el niño en brazos y ponerlo en una posición en la que esté más tranquilo. También el bebé puede mejorar si se le mece en una hamaca o en el cochecito.

Lo fundamental es armarse de paciencia e intentar que se tranquilice en la posición en la que el bebé se encuentre más cómodo. Hay que tener en cuenta que cada niño tiene sus preferencias y los cuidadores tendrán que encontrar esta posición en la que se esté más cómodo. Una buena idea es intentar que elimine los gases después de cada toma, sujetándolo unos minutos en posición vertical para que pueda expulsarlos con más facilidad.

Los padres o los cuidadores deben tener claro que los cólicos del lactante son una dolencia benigna y suelen desaparecer entorno a los cuatro meses. Si esto no ocurre, siempre deben consultar con el pediatra. En este tiempo el cansancio suele afectar a la vida diaria de las madres y los padres por lo que una buena opción es pedir ayudar a otros familiares o a cuidadores para puedan tranquilizarse unas horas.

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